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19/Noviembre/2007
Ortega Bru es quizás el puente entre las dos Españas, las dos sevillas o las dos partes cualesquiera de nuestro país, que estuvo involucrada en la contienda que hoy tantos ríos de tinta vierte sobre manantiales de rencor acumulado. Resulta muy fácil escupir pintura sobre la fachada de un templo a las siete de la mañana, resulta tremendamente cobarde lanzar huevos desde una azotea "amparados" por la noche y los muros de una vivienda, resulta tremendamente patético imitar, cual "kale borroka", a los que luchan por un hipotético País y aquí, tras la repentina botellona, iniciar la quema de un cartel con la imagen de la Virgen Macarena. Estoy seguro que las madres de esos mismos que utilizan la cobardía como proclama izquierdista, por cierto la vergüenza de nuestra izquierda con la cual tengo bastante afinidad, rezaron en alguna ocasión a la Virgen del Amparo o con menos dudas a la Esperanza Macarena. ¿De verdad piensan que las hermandades son hoy en día lo que quizás representaron por circunstancias en otros tiempos? Las hermandades han tenido los cojones (con perdón) suficientes para hacer lo que no hace ninguno de los que han atentado contra el patrimonio histórico-artístico de nuestra ciudad, por ejemplo: entrar en el Polígono Sur y ayudar a quien lo necesita. Las hermandades son las que, de forma totalmente anónima, reciben día a día a vecinos que no tienen nada para dar de comer a sus hijos y reciben, en mayor o menor proporción, esa pequeña ayuda que soluciona el problema hoy, pero el de mañana es otra memoria historia que sólo nuestros gobernantes pueden solucionar. Volviendo al origen de este artículo de opinión, Ortega Bru vio cómo su madre, de origen noble era fusilada por comulgar con la República en el 36, su padre lo mismo en el 39 y él, era condenado a tres años de prisión por un delito de auxilio a la rebelión en el 40. A pesar de sus raíces izquierdistas, afirmaba que sus obras salían solas, por gracia de Dios. ¿Por qué? Porque la religión en sus orígenes no tiene absolutamente nada que ver con la política. Se puede ser católico, apostólico y romano y ser de izquierdas, lo mismo que se puede ser agnóstico y rendir culto al Dios de la opulencia, no al que crucificaron por promulgar la palabra de Dios y utilizar el verbo "ayudar" a los demás. Si Jesús volviera a la vida (me refiero como humano), no sabría por dónde empezar "a dar ostias". Por cierto, pocos saben que el dicho "dar ostias" nada tiene que ver con la violencia, sino con las galletas y la Divina Forma, que como es habitual entre nosotros, todo lo trangiversamos, que además, hasta nos inventamos palabras, pues "transgiversar" ni existe en el diccionario. ¿Quién es más católico, el que vive en un piso de 50 m2 con su familia y aun tiene tiempo de echar una mano al vecino que lo está pasando mal aunque vote al PP, o el nuevo yuppie de izquierdas que vive en su casa de 300 m2 con jardín exterior que denuncia a su vecino por que sus hijos hacen mucho ruido? Lo dicho, todo está mal entendido en la actualidad, porque si se ponen de verdad a estudiar lo que es la política actual, no comulgarían ni con la derecha ni con la izquierda, actualmente es el mismo perro con distinto collar ¿o es que la Plaza de España no estaba ya en estado ruinoso cuando gobernaba el PSOE, el PP o el PA? ¿Acaso el Vacie, el único reducto europeo que refleja la verdadera memoria histórica, no sigue tal y como estaba desde los tiempos del franquismo (peor y mayor, diría yo) y sólo sale a la luz en tiempos de elecciones? La vida sigue igual, no ayudamos a quien vemos que lo están atracando, oímos al vecino golpear a su mujer y hacemos como que no oímos, vemos una discusión que va a más y no intermediamos… Este es el único espíritu que nos rodea, porque el Santo, cada vez tiene menos fuerza para volar con esa idea de libertad, igualdad y fraternidad que ya ni siquiera en Francia tiene sentido… Y termino con un chiste de centro: "Va ZP con Cháves, Arenas, Aznar, Rajoy, Hugo Chávez, Fidel, Bush, Sarcosí, Putin y algunos dirigentes más de visita a Etiopía. Los mandatarios se sorprenden al ver tantos niños esqueléticos y deshidratados. Cuando preguntan al guía el por qué están así, les responde: es que no comen. Y los mandatarios dando palmaditas en la cara a los críos agonizantes les dicen ¡¡¡hay que comer mássss!!! Este chiste es la realidad del siglo XXI, a pesar de la derecha, a pesar de la izquierda y de la Iglesia. Conclusión: "¿deberíamos el día 20 ir todos a la misa en Santa Marta en recuerdo de Ortega Bru, la mano izquierda de Dios?" Ustedes mismos.
Artículo de opinión de Francisco
Santiago
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